domingo, 8 de julio de 2012

El zamuro y la oposición

El zamuro y la oposición








ALFREDO OLIVA


Recuerdo que hace muchos años llegué una tarde a un recital de poesía “negroide”, y cuando entré me encontré, en medio de un “desorden”, un mar de carcajadas originado por los cuentos y el humor del poeta Balbino Blanco Sánchez.

Cuando el público logró recuperar algo de sosiego, Balbino, el poeta de los cuentos, contó –con una sonrisa premonitoria marcada en el rostro– la historia de una vieja, pero “muy viejita”, que en su casa tenía muchos animales: perros, gatos, loros, todo tipo de pájaros, etc., y entre estos se encontraba un zamuro que pasaba sus días meditabundo sobre una nevera.

El zamuro, casi inmutable, tenía un solo pensamiento: “a esta vieja me la comeré pronto, a esta vieja de que me la como, me la como”.
Y llegó el día, después de muchos años ¡el zamuro murió! y la vieja se lo comió en una rica sopa de zamuro.

Buena parte del público no hallaba qué hacer, y Balbino, que no se aguantó, –rompiendo con su tradicional estilo de contar sus cuentos– soltó una carcajada al tiempo que decía: “Me río por no llorar, porque la risa es salud”.
Siempre se pensó que la risa mejoraba la salud, médicos como Hunter “Patch” Adams se han encargado de demostrarlo (película: Patch Adams, con Robin Williams).

“Una investigación realizada por la Loma Linda University de California ha revelado que sonreír alegremente puede cambiar la química de la sangre, así como proteger al organismo contra la enfermedad y la depresión”.
La oligarquía y sus políticos ni ríen ni lloran; como zamuros meditabundos, llenos de odio, sólo piensan en venganza.

Nuestra Revolución está llena de amor, humor, alegría, pasión, porque luchamos por la igualdad, la dignidad, la solidaridad, justicia social, tenemos un líder, un Presidente impregnado de amor, esperanza y humor, que se ríe de sí mismo. ¡Ja, ja, ja! ¡Salud!

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